Anna Luísa Beserra, la joven que creó un sistema para convertir agua sucia en potable: “Tengo que hacerlo realidad”


Anna Luísa Beserra Santos tenía 15 años cuando comenzó a pensar que un problema enorme podía tener una solución sencilla. Era 2013 y la joven brasileña buscaba una forma de mejorar el acceso al agua segura en las zonas semiáridas de su país.
La respuesta terminó siendo Aqualuz, un dispositivo capaz de utilizar la radiación del sol para eliminar microorganismos presentes en el agua de lluvia almacenada en cisternas. No necesita electricidad ni productos químicos para realizar la desinfección.
“Ese momento me hizo pensar: ‘Tengo que hacerlo realidad’”, recordó años después Beserra en una entrevista publicada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
Su razonamiento fue que si conseguía desarrollar una tecnología fácil de utilizar y reproducir, las propias comunidades podrían tener mayor control sobre el tratamiento de su agua.
El sistema está pensado principalmente para el agua de lluvia recogida en cisternas, una fuente habitual de abastecimiento en algunas comunidades rurales del nordeste brasileño.
Aqualuz aprovecha la radiación solar para neutralizar microorganismos patógenos. Su estructura está fabricada en acero inoxidable y el dispositivo incluye un indicador que permite saber cuándo el proceso de exposición al sol se completó. Según la empresa que lo desarrolla, puede tener una vida útil de hasta 20 años.
La técnica se basa en el principio de desinfección solar del agua, conocido como SODIS, una alternativa promovida durante años para contextos donde no existe acceso sencillo a sistemas convencionales de tratamiento.
La idea de Beserra no quedó como un proyecto escolar. En 2015, cuando tenía 17 años, fundó SDW For All, una empresa social dedicada al desarrollo de tecnologías relacionadas con el agua y el saneamiento.
Cuatro años después llegó uno de los principales reconocimientos internacionales. En septiembre de 2019, con 21 años, recibió el premio Young Champions of the Earth de ONU Medio Ambiente para América Latina y el Caribe gracias a Aqualuz. En aquel momento, Naciones Unidas destacaba especialmente el bajo costo, la facilidad de mantenimiento y la posibilidad de llevar el sistema a lugares sin acceso a agua corriente.
El proyecto continuó creciendo. En una entrevista publicada por UNESCO en 2025, Beserra aseguró que más de 10.000 personas utilizaban activamente las tecnologías desarrolladas por su organización y que, solo durante 2024, sus proyectos habían alcanzado a unas 40.000 personas.
Aqualuz también dio lugar a nuevas soluciones. Entre ellas aparecen Aquasalina, que utiliza energía solar para desalinizar agua; Aquafilter, pensado para comunidades de hasta 100 personas; y Aquatorre, una adaptación destinada a escuelas y lugares sin infraestructura hídrica adecuada.
Con el tiempo, Beserra también modificó su manera de desarrollar las tecnologías. Explicó a UNESCO que al principio contemplaba el problema casi exclusivamente desde la investigación científica, pero conocer personalmente a familias afectadas por la falta de agua segura cambió su perspectiva. Por eso, su organización comenzó a incorporar técnicos locales y a involucrar a las propias comunidades en la instalación y seguimiento de los sistemas.
Fuente: www.clarin.com



